La Noche en que el Cielo se volvio Azul
Ayer, 21 de Septiembre, también conocido como Día de la Primavera, sucedió un acontecimiento que me dejo maravillado, con los ojitos brillando como los de un niño cuando ve, por primera vez, un espectáculo visual. Saliendo del subte, a eso de las 7 de la tarde, vi el cielo oscuro desde las escaleras y pensé “¡Que cagada! ¡Es el día de la primavera y se hizo de noche tan temprano!” Y ahí me dí cuenta de algo que no había notado antes: El Cielo estaba Azul. Si, así como lo escribo, el cielo no estaba negro, como debería ser durante la noche, sino que estaba de un azul marino intenso, haciéndose notoriamente mas claro hacia el horizonte opuesto, creando una gama de azul oscuro hasta un celeste maravilloso. Las pocas estrellas que se veían en el cielo, producto de las luces de la ciudad, brillaban con una intensidad única, se podían ver perfectamente esos puntitos de luz en el cielo que tanto me gustan.
Inmediatamente llame a Marcos a avisarle que mirara el cielo y se maravillo tanto como yo. Caminé las pocas cuadras que hay del subte a mi casa maravillando, dando vueltas sobre mi mismo sin dejar de ver el cielo, para ver ambos extremos en el sorprendente degrade de color, totalmente natural. En mi alegría, euforia maravilla, observé a las personas a mi alrededor, esperando que estuvieran tan fascinados como yo lo estaba, y me encontré con la triste y gris realidad de todos los días: Las Personas caminaban aceleradas por la calle, metidas en sus propios problemas y cegadas al mundo a su alrededor. Nadie, ni siquiera una sola persona se detuvo a ver el cielo, a pesar de que seguramente todos me vieron a mi mirándolo, señalando, sonriendo como un niño y riendo del espectáculo.
En toda mi fascinación, sentí lastima por aquellas personas que, teniendo frente así un espectáculo sorprendente y natural, no se dan cuenta. Y me pregunto, ¿Cuantas veces, cegados por nuestros problemas o simplemente por la aceleración que creemos propia de vivir en la ciudad, pasamos cerca de tantas maravillas sin darnos cuentas, ni detenernos unos segundos para poder sorprendernos de la belleza a nuestro al rededor?
Ayer pase la primavera mas linda de mi vida, abrazado a mi novia en una plaza, junto a una fuente de agua, viendo el cielo, sintiendo el viento en nuestros rostros, la frescura del agua de la fuente, las palomas y, por supuesto, de la presencia de nuestro ser amado… ¿Cuantas personas, hoy en día, pueden decir que se toman el tiempo para maravillarse de esa forma?

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